Cuando un perro hace esfuerzos para orinar, tarda mucho en hacerlo, intenta hacer pis repetidamente y apenas salen unas gotas o incluso muestra dolor durante la micción, es importante no restarle importancia. Aunque en ocasiones puede tratarse de una infección urinaria, estos síntomas también pueden ser la señal de un problema más serio, como la presencia de un cálculo en la vejiga. Hoy queremos contaros el caso de Nala, una perrita de solo 3 años, cuya historia nos recuerda que los problemas urinarios pueden aparecer a cualquier edad y que un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia.

Nala llegó a consulta porque sus tutores habían observado que hacía esfuerzos para orinar y parecía incómoda cada vez que intentaba hacerlo. Para conocer la causa realizamos una exploración completa, una radiografía y un análisis de orina. Las pruebas confirmaron la presencia de un cálculo en la vejiga, que estaba irritando la pared vesical y provocando la inflamación responsable de sus molestias. Debido a su tamaño y localización, fue necesario realizar una cirugía para extraerlo. La intervención transcurrió sin complicaciones y la recuperación fue excelente. Hoy, Nala vuelve a hacer una vida completamente normal. Como hacemos siempre que es posible, el cálculo fue enviado a un laboratorio para conocer su composición. El resultado confirmó que se trataba de un cálculo de fosfato amónico magnésico, también conocido como estruvita.

¿Por qué se forman los cálculos urinarios?

Los cálculos urinarios se producen cuando algunos minerales presentes en la orina se agrupan y forman pequeños cristales que, con el tiempo, pueden crecer hasta convertirse en auténticas «piedras» dentro de la vejiga o, en algunos casos, en otras partes del aparato urinario. Su aparición puede estar relacionada con diferentes factores, entre ellos:

Infecciones urinarias.

No todos los cálculos son iguales. Existen distintos tipos, como los de estruvita, oxalato cálcico, urato o cistina, y cada uno requiere un enfoque diferente. Por ello, analizar el cálculo una vez extraído es fundamental para establecer el tratamiento y la prevención más adecuados. No es un problema exclusivo de los perros mayores Uno de los errores más frecuentes es pensar que los cálculos urinarios solo aparecen en animales de edad avanzada. Sin embargo, el caso de Nala demuestra que esto no siempre es así. Con tan solo 3 años, desarrolló un cálculo vesical que necesitó tratamiento quirúrgico. La edad no protege frente a este tipo de enfermedades, por lo que cualquier perro que presente síntomas urinarios debe ser valorado por un veterinario, independientemente de si es joven o mayor.

¿Cómo prevenimos que vuelva a ocurrir?

Tras conocer el tipo de cálculo, diseñamos un plan para reducir al máximo el riesgo de que vuelva a formarse. Actualmente, Nala sigue una dieta específica para la salud urinaria y toma un suplemento nutricional que ayuda a mantener unas condiciones urinarias menos favorables para la formación de nuevos cálculos. Además, realizaremos revisiones periódicas y análisis de orina para controlar su evolución. La prevención es una parte fundamental del tratamiento y, en muchos pacientes, permite reducir de forma muy importante las recaídas.

¿Cuándo debo acudir al veterinario?

Si tu perro presenta cualquiera de estos síntomas, no esperes a que desaparezcan por sí solos:

En algunos casos, un cálculo puede llegar a obstruir completamente la salida de la orina, convirtiéndose en una urgencia veterinaria que requiere atención inmediata. Cuanto antes se diagnostique el problema, más opciones habrá de resolverlo de forma sencilla y evitar complicaciones. La historia de Nala tuvo un final feliz gracias a que sus tutores acudieron a consulta en cuanto detectaron que algo no iba bien. Su caso nos recuerda que prestar atención a pequeños cambios en el comportamiento de nuestras mascotas puede ser clave para proteger su salud y mejorar su calidad de vida.